Cloud Computing o computación en las nubes

 En Cloud Computing

El Cloud Computing es un concepto que los expertos, los medios y la propia industria están haciendo imprescindible para cualquier responsable de IT con visión hacia el futuro.

Algunos asimilan la computación en las nubes o cloud computing con el Software As A Service (SAAS) y con el Datacenter, pero otros plantean diferencias claras.

El Cloud Computing es un concepto que los expertos, los medios y la propia industria están haciendo imprescindible para cualquier responsable de IT con visión hacia el futuro.

Algunos asimilan la computación en las nubes o cloud computing con el Software As A Service (SAAS) y con el Datacenter, pero otros plantean diferencias claras.

El concepto surge de la idea de poder ofrecer servicios de informática desde una infraestructura común, distribuida en la red, y compartida por muchos usuarios.

Se diferencia del concepto de Datacenter en que el usuario del servicio no debe preocuparse de la administración de la infraestructura (hardware, red, energía), y del concepto de SAAS en que el usuario tiene la libertad de desplegar sus propias aplicaciones sobre los recursos de la red (o nube).

Este modelo permite que las empresas escalen rápidamente, en función de sus necesidades, sin tener que invertir en infraestructura física, ni en software, ni en personal.

A través de la “nube” (una red pública -generalmente Internet-), los clientes pueden acceder por demanda, mediante el modelo de pago por uso, a un gran número de recursos informáticos, contando con una considerable capacidad de procesamiento y almacenamiento sin necesidad de instalar servidores localmente, lo que se traduce en enormes ahorros de todo tipo, incluyendo el de consumo de energía.

El concepto surge de la idea de poder ofrecer servicios de informática desde una infraestructura común, distribuida en la red, y compartida por muchos usuarios.

Se diferencia del concepto de Datacenter en que el usuario del servicio no debe preocuparse de la administración de la infraestructura (hardware, red, energía), y del concepto de SAAS en que el usuario tiene la libertad de desplegar sus propias aplicaciones sobre los recursos de la red (o nube).

Este modelo permite que las empresas escalen rápidamente, en función de sus necesidades, sin tener que invertir en infraestructura física, ni en software, ni en personal.

A través de la “nube” (una red pública -generalmente Internet-), los clientes pueden acceder por demanda, mediante el modelo de pago por uso, a un gran número de recursos informáticos, contando con una considerable capacidad de procesamiento y almacenamiento sin necesidad de instalar servidores localmente, lo que se traduce en enormes ahorros de todo tipo, incluyendo el de consumo de energía.

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