Internet de las Cosas, el futuro es ya

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Son ya varios los años en los que se escucha hablar de Internet de las cosas o IoT, por sus siglas en inglés. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando el gran público comienza a ver que esto de que cualquier aparato esté conectado a Internet, se ha convertido en una realidad palpable.

Buena prueba de ello ha sido la ferie de electrónica de consumo, CES, celebrada en Las Vegas el pasado mes de enero. Los asistentes y todos aquellos interesados han podido comprobar cómo los productos estrella eran los aparatos conectados: televisores, enchufes, frigoríficos, coches, y así un largo etcetera. Y es que, cualquier producto cotidiano puede, hoy en día, conectarse a la gran Red y hacer, en teoría, que nuestra vida sea más fácil. En general, IoT se puede definir como una red de redes y de plataformas que permite que elementos únicos (“cosas”) puedan comunicar (y comunicarse entre sí) e interactuar con el entorno exterior, sin intervención humana o limitada.

El “Internet de las Cosas” está siendo una realidad (una “revolución silenciosa”, como escribe The Economist) por la confluencia de dos fuerzas: por un lado, el esfuerzo acelerado de estandarización de tecnologías propiamente IoT, y la adopción masiva de tecnologías más maduras que permiten hacer viables nuevas aplicaciones; por otro, el interés creciente por las organizaciones en hacer tangibles una serie de casos de negocio sobre la base de soluciones IoT.

Empresas y Administraciones ya han empezado a beneficiarse del IoT para reducir costes, optimizar procesos y generar nuevos ingresos en múltiples sectores como fabricación, energía, retail, transporte o servicios financieros. Esto se consigue mediante un mejor uso de los activos, mayor eficiencia de la cadena de suministro y logística, mejores experiencias de los consumidores y ciudadanos, un menor time-to-market.

Durante 2016, más de 500M de dispositivos nuevos se unirán al IoT, lo cual supone un 39% de crecimiento respecto a 2015. Para entender mejor cómo el IoT absorberá semejante incremento de dispositivos es importante distinguir cinco entornos donde se desarrolla el IoT: Ciudades, Vehículos, Hogares, Espacios Comerciales y Tecnología Personal. Cada entorno, sin embargo, sigue una estrategia diferente al asumir el crecimiento de dispositivos. Por ejemplo: Los ecosistemas abiertos impulsarán el desarrollo de las Smart Cities, los vehículos conectados cambiaran la manera en la que conducimos, los Smart Meters conectarán nuestro hogar a la Smart Grid, y el Big Data explotará el potencial del IoT al máximo, entre otros”.

La realidad es que el mundo de IoT ya se empieza a instalar tanto en el mundo empresarial como en el doméstico. Tal y como señala el portavoz de Red Hat, “En el mundo IoT dedicado al consumidor final vamos a ver muchas cosas alrededor del hogar conectado. Poder controlar por ejemplo, si mi caldera está funcionando de manera óptima y no estoy perdiendo eficiencia gracias a que está conectada a internet en tiempo real. En definitiva, el IoT va a ayudar a alargar la vida útil de las cosas que tenemos en casa, entre otras cosas. Desde un ambiente un poco más de ocio y deporte, veremos una explosión de los wearables, a corto plazo todo el mundo va a empezar a tener, relojes, pulseras, camisetas, etc. todo conectado, haciendo que la experiencia sea más gratificante y divertida. Por su parte, en el mundo de la empresa este proceso de desarrollo e implementación del IoT va a ir un poquito más lento. Aquí el papel clave son los departamentos de innovación, hoy en día casi todas las empresas grandes ya tienen un departamento de innovación trabajando en IoT y empezando a hacer pruebas de concepto. Si hablamos de banca y finanzas, están comenzando a ver como la nueva oficina del futuro estará conectada y cómo podrán dar un mejor servicio de atención al cliente o por ejemplo las utilities están haciendo lo mismo para ver cómo pueden gestionar la energía de una forma más inteligente, o las telcos están viendo cómo se puede optimizar el uso de la red de forma segura”.

“Internet de las cosas es una realidad y ya lo vivimos con las Smart Cities, que están llamadas a convertirse en una de las herramientas más potentes para el despliegue definitivo del Internet de las Cosas en los próximos años. Integrar el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la evolución de una ciudad no solo supone mejoras notables en la provisión de los servicios, sino que es una vía sostenible para el desarrollo económico y social en las próximas décadas de la economía de las ciudades”.

 

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